REENCARNACIÓN

Jiddu Krishnamurti y la Reencarnación...
Mi hermano John murió en los primeros días de enero de 1972. Esto fue completamente inesperado y un gran choque para mí. El conoció a Krishnaji durante tanto tiempo como yo y muchas veces lo divirtió con sus historias y aventuras personales. Krishnaji acababa de llegar de Europa y estaba viviendo en Malibú en la casa de Mrs. Zimbalist. Le telefoneé para darle las tristes nuevas diciéndole que deseaba verlo. El me invitó que viniera al día siguiente a almorzar con él. Me dio sus condolencias muy afectuosamente. A la hora de la mesa fui directamente al punto: “¿Sobreviviría John a su muerte corporal en alguna forma más sutil? Sí o no”. Hubo un momento de silencio. -“Mi sentir corporal agregué- es que él está al lado mío precisamente ahora”.
“Por supuesto que él está precisamente aquí al lado de usted” dijo Krishnaji-. “El está muy cerca de usted y continuará estándolo por algún tiempo”.
Dos horas después todavía estábamos sobre el asunto de la muerte y el más allá. El se refirió a que la parte de la personalidad que sobrevive a la muerte del cuerpo es como un eco en lugar de un cuerpo astral, como los teósofos le llamaban, el eco de la persona que vivió sobre la tierra, dependiendo la duración de su vida en el otro lado, de la fuerza de su personalidad individual en la tierra. “El eco de la doctora Besant por ejemplo dijo él- durará por largo tiempo puesto que ella tenía una muy fuerte personalidad”
-“Su punto de vista aquí es muy similar al de los teósofos” dije
-“Con una importante diferencia” dijo él- “No hay substancia permanente que sobreviva a la muerte del cuerpo. Ya sea que el ego dure un año, diez años o un millón de años. Finalmente tiene que terminar”
La conversación fue una de las más reveladoras e iluminadoras que nunca había tenido con Krishnaji, o algo que yo le hubiera oído sobre este asunto de la muerte y la supervivencia.
Al terminar esto, Mrs. Zimbalist hizo notar que era una lástima no haber grabado esta conversación, ya que aguijoneado por mi insistente preguntar e indagar y ayudado por la simpatía de Mrs. Zimbalist Krishnaji había explorado lo que para nosotros era una nueva dimensión, sobre este fascinante tema.
Krishnaji tiene una extraordinaria capacidad para recordar, cuando él quiere hacer uso de este don, y unos pocos días después, urgido por Mrs. Zimbalist: él, Alain Naudé y Mrs. Zimbalist recrearon toda la conversación que fue grabada, con Naudé preguntando a Krishnaji esencialmente las mismas preguntas que yo había hecho. Esto se hizo en un ambiente mucho más quieto, naturalmente, y siendo las preguntas de Naudé más frías e intelectuales. Ellas no tenían la urgencia y la fuerte emoción de mi enfoque, porque yo estaba herido en aquella ocasión. De todas maneras, me sentí fascinado cuando oí la grabación. Esta no había sido publicada aún, pero aquellos pocos que la habían oído han señalado su fuerte impacto. Krishnaji me ha dado permiso para publicarla en conexión con este breve trabajo y aparecerá en el apéndice.
APENDICE
UNA CONVERSACION - Krishnamurti, Alain Naudé, Sra. Mary Zimbalist Enero 14 de 1972
Krishnamurti: Decíamos que el otro día Sidney Field vino a verme. Su hermano John murió recientemente. Ustedes lo conocieron. Sidney estaba muy interesado en saber si su hermano estaba viviendo en un nivel diferente de conciencia; si se encontraba allí John como una entidad para nacer a una próxima vida. Y si yo creía en la reencarnación, y qué significaba eso. Y así por el estilo tenía cantidad de preguntas. Sidney estaba pasando por un tiempo muy difícil por la muerte de su hermano a quien él amaba y a quien nosotros conocimos durante años y años. Y así, partiendo de esta conversación dos cosas se presentaron. Primera, ¿hay un ego permanente? Si existe tal cosa como algo permanente, entonces ¿cuál es su relación del presente al futuro? Porque si usted admite o acepta o cree o afirma que hay un ego permanente, entonces la reencarnación. . .
Alain N. Es inevitable.
Krishnamurti. No inevitable. Yo no diría inevitable. Es plausible, porque el ego permanente, para mí, sí es permanente, puede ser cambiado en diez años. Puede encarnar en forma diferente en diez años.
Alain N. Todos hemos leído esto en los escritos hindúes. Leímos acerca de niños que recordaban la vida pasada. Sobre una niña pequeña quien dijo: “¿Qué estoy haciendo aquí? Mi casa está en otra aldea. Yo estoy casada, etc. etc. Tengo tres hijos”. Y en muchos casos yo creo que esto ha sido verificado.
K. Yo no sé. Así, allí está eso. Si no hay entidad permanente, entonces ¿qué es la reencarnación? Ambas involucran tiempo. Ambas involucran un movimiento en el espacio. Siendo el espacio el ambiente, las relaciones, las presiones, existiendo todo eso dentro de ese espacio, tiempo.
A. Dentro del tiempo y de las circunstancias temporales.
K. Esto es la cultura, etc.
A. Dentro de alguna especie de ambiente social.
K. Así, ¿hay allí un yo permanente? Evidentemente no. Pero Sidney dijo: “Entonces ¿por qué siento que John está conmigo? Cuando entro al cuarto sé que él está allá. Yo no me estoy engañando, no lo estoy imaginando -lo siento a él allá como siento a mi hermana quien ayer estaba en ese cuarto. Esto es tan claro y tan definido como esto.
A. Y también, señor, cuando usted dice “evidentemente no”. ¿Explicaría usted eso?
K. Pero, espere, si él dice mí hermano está allí, yo dije: “por supuesto que él está allí”, porque ante todo, usted tiene sus asociaciones y memorias de John y esas son proyectadas, y esas proyecciones son sus recuerdos.
A. Así, lo que el John que está contenido dentro de usted, es eso.
K. Es eso. Y cuando John vivía estaba asociado con usted. Su presencia está con usted. Mientras que él estaba viviente, usted podía no haberlo visto en todo el día, pero su presencia estaba en ese cuarto.
A. Su presencia estaba allí y quizá esto es lo que la gente quiere decir cuando habla de una aura.
K. No, el aura es diferente. No nos adelantemos aún.
K. - ¿Puedo interrumpir? Cuando usted dice que él estaba en ese cuarto sea vivo o muerto, ¿estaba allí algo externo a su hermano y su hermana que estaban allí o estaba eso en su conciencia?
K. Estaban ambas, en su conciencia y fuera de su conciencia. Yo puedo proyectar a mi hermano y decir que él estaba conmigo la noche pasada, sintiendo que estaba conmigo. Eso puede emanar de mí, o John, que murió hace diez días su atmósfera, sus pensamientos, su manera de conducirse, aún permanecían allí aún cuando físicamente él ya podía no estar allí.
A. El moméntum psíquico.
K. El calor físico.
Z. ¿Está usted diciendo que allí hay una especie de energía, para decirlo de un modo diferente, la cual se desprende de los seres humanos?
K. Hay una fotografía de un estacionamiento tomada cuando hubo allí muchos carros y la foto los mostraba, aunque en realidad allí no había carros, la forma de los carros que habían estado allá, fue lo que mostraba la fotografía.
A. Sí, yo la vi.
K. Esto es calor que el carro había dejado, quedó sobre el negativo.
A. Y también, un día, cuando estábamos todos viviendo en Gstaad, la primera vez que fui su huésped en Gstaad, estábamos viviendo en “Les Capris”, usted salió para América primero que nosotros y yo fui a su departamento. Usted estaba allí y a la vez camino de América, y su presencia estaba allí extremadamente fuerte.
K. Así es eso.
A. Su presencia era tan fuerte que uno sentía que podía tocarla. Esto no fue simplemente porque yo hubiera estado pensando en usted antes de entrar al departamento.
K. Por tanto, hay tres posibilidades; Yo proyecto hacia afuera mi recuerdo y mi conciencia, o bien pesco la energía residual de John.
A. Como un aroma que pudiera perdurar.
K El pensamiento de John o la existencia de John está aún allí.
A. Esta es la tercera posibilidad.
Z. ¿Qué quiere usted decir por “La existencia de John”?
A. -¿Qué John está realmente allí como antes de morir? La tercera posibilidad.
K. Yo vivo en un cuarto por cierto número de años. La presencia de ese cuarto contiene mi energía, mis pensamientos mis sentimientos.
A. Ello contiene su propia energía y cuando nos cambiamos a una nueva casa a veces toma tiempo antes de que podamos deshacernos de la persona que estuvo antes allí, aunque usted no la hubiera conocido.
K: Así, esas son las tres posibilidades. Y otra es el pensamiento de John, porque John se apegaba a la vida. Los deseos de John están allá en el aire, no en el cuarto.
A: En forma inmaterial.
K: Sí, ellos están allí justamente como un pensamiento.
A: ¿Y esto quiere decir que John está consciente y allí hay un ser que es autoconsciente llamándose a sí mismo John pensando esos pensamientos?
K: Lo dudo.
A: Pienso que es lo que la gente que cree en la reencarnación postularía.
K: Vea lo que ocurre, señor. Esto hace cuatro posibilidades y la idea de que John, cuyo cuerpo físico se ha ido, existe en pensamiento.
A: ¿En su propio pensamiento o en el de alguien más?
K: En su propio pensamiento.
A: - ¿Existe como una entidad pensante?
K: Existe como una entidad pensante.
A: Es un ser consciente.
K: Esto es (escuchen esto, es muy interesante) John continúa porque él es el mundo de la vulgaridad, de la codicia, de la envidia, de la bebida y de la competencia. Este es el patrón común del nombre. Eso continúa y John puede ser identificado con eso o es eso.
A: John es los deseos, los pensamientos, las creencias, las asociaciones.
K: Del mundo.
A: Las cuales están encarnadas y son materiales.
K: Lo cual es el mundo en el cual está cada uno.
A: Es algo grande lo que usted está diciendo. Sería muy bondadoso que usted pudiera explicarlo un poco más. Cuando usted dice que John persiste, que John continúa, porque es la continuación de lo vulgar en él siendo lo vulgar lo mundano, lo material y las asociaciones.
K: Eso es, temor, deseo de perder, posesión.
A: Deseo de ser una entidad.
K: Así es, porque eso es una cosa común del mundo. Él es del mundo y el mundo por esto encarna.
A: Usted dice que el mundo encarna.
K: Tome como ejemplo la masa del pueblo. Ellos están atrapados en esa corriente y esa corriente sigue. Yo puedo tener un hijo quien es parte de esa corriente y en esa corriente está también John como un ser humano atrapado en ella. Y mi hijo puede recordar algunas de las actividades de John.
A: Pero usted está diciendo algo diferente.
K: Sí.
A: Usted está diciendo que John está contenido en todas las memorias que todas las distintas gentes tienen de él. A ese respecto podemos ver que él existe. Porque yo recuerdo a un amigo mío muerto no hace mucho y era muy claro para mí pensar en eso que de hecho él estaba muy, muy vivo en las memorias de todas las gentes que lo habían amado.
K: Así es precisamente.
A: Por lo tanto, él no estaba ausente del mundo, él estaba aún en la corriente de los acontecimientos a los cuales llamamos el mundo, y que son las vidas de diferentes seres quienes se habían asociado con él. En este sentido vemos que él puede quizá vivir para siempre.
K: A menos que él rompa con eso, salir fuera de la corriente. Un hombre que no es vulgar (permítaseme usar esa palabra, vulgar representa todo esto: codicia, envidia, poder, posición, odio, deseo, todo eso. Llamemos a eso vulgar) A menos que yo me libre de lo vulgar, continuaré representando el conjunto de la vulgaridad, la total vulgaridad del hombre.
A: Sí, yo seré esa vulgaridad por perseguirla y de hecho encarnar en ella dándole vida.
K: Por lo mismo, yo encarno en esa vulgaridad. Esto es: primero puedo proyectar a John, mi hermano.
A: En mi pensamiento, mi imaginación o recuerdo de él. El segundo punto, yo puedo recoger su energía kinética que aún se encuentra a su alrededor.
K: Su aroma, su gusto, su manera de hablar.
A: La pipa que estaba aún sin fumar sobre el escritorio la carta a medio terminar.
K: Todo eso.
A: Las flores que recogió en el jardín.
K: Tercero. El pensamiento permanece en el cuarto.
A: ¿Permanece el pensamiento en el cuarto?
K: Los sentimientos.
A: Uno pudiera decir que es el equivalente psíquico de su energía kinética.
K: Sí.
A: Su pensamiento permanece casi como un olor material, como un olor físico.
K: Así es.
A: La energía del pensamiento permanece como un viejo saco que usted ha colgado.
K: El pensamiento, la voluntad, si él tiene una muy fuerte voluntad, deseos y pensamientos activos, eso también permanece.
A: Pero eso no es diferente del tercer punto. El tercer punto es que el pensamiento permanece, el cual es voluntad, el cual es deseo.
K: El cuarto punto es el del río de la vulgaridad.
A: Esto no es muy claro.
K: Mire, señor, yo vivo una vida ordinaria, como millones y millones de gentes.
A: Sí, persiguiendo metas, esperanzas y temores.
K: Yo vivo esa acostumbrada vida. Un poco más refinada, un poco más elevada o más baja a lo largo de la misma corriente. Yo sigo esa corriente. Yo soy esa corriente. Yo, siendo esa corriente, estoy abocado a continuar en esa corriente, la cual es la corriente del “yo”. No soy diferente de los millones de las otras gentes.
A: Por lo tanto, está usted diciendo, señor, que aún muerto yo continúo porque las cosas que era yo mismo, continúan.
K: En el ser humano.
A: Por lo tanto, yo sobrevivo. Yo no era diferente de las cosas que llenaba y preocupaban mi vida.
K: Así es.
A: Desde luego que estas cosas que llenaban y preocupaban mi vida, sobreviven por decirlo así, yo sobrevivo puesto que ellas lo hacen.
K: Correcto. Es el cuarto punto.
A: La pregunta es acerca del quinto. Hay una entidad consciente, pensante, que sabe que es consciente cuando todo el mundo dice: “Allí va el pobre viejo John” aun cuando lo han puesto en la tierra, hay una entidad consciente que inmaterialmente dice: “Muy gracioso, ellos han puesto este cuerpo en la tumba pero yo tengo consciencia de estar vivo”.
K: Sí.
A: Esta es la pregunta que pienso que es difícil de contestar.
K: Sidney ha hecho esta pregunta.
A: Porque nosotros vemos que todo mundo existe en estas otras formas después de la muerte.
K: Usted está haciendo la pregunta, ¿acaso John cuyo cuerpo fue quemado, cremado acaso esa entidad continúa viviendo?
A: ¿Acaso esta entidad continúa teniendo conciencia de su propia existencia?
K: Yo pregunto si hay un John separado.
A. Usted dijo al principio “¿Hay tal cosa como un ego permanente?” Usted dijo: “Evidentemente no”.
K: Cuando usted dice que John, mi hermano, está muerto y pregunta si está viviendo, viviendo en una conciencia separada, yo pregunto si él estuvo alguna vez separado del río.
A: Sí.
K: ¿Sigue usted lo que estoy diciendo, señor?
A: ¿Hubo allí un John vivo?
K: Cuando John estaba vivo, era diferente del río?
A: La corriente llenaba su conciencia de sí mismo. Su conciencia del mismo era la corriente conociéndose a sí misma.
K: No, señor. Vaya despacio. Esto es algo complicado. El río de la humanidad es cólera, odio, celos, búsqueda de poder posición, trampas, corrupción, contaminación. Esta es la corriente. De ese río es mi hermano John. Cuando él existió físicamente, tenía un cuerpo material, pero psicológicamente era todo eso. Por lo tanto, ¿fue él alguna vez diferente de esto? ¿De esta corriente? O, ¿tan sólo físicamente diferente y por lo tanto, pensaba que él era diferente. ¿Sigue usted mi punto?
A: Había una entidad que era autoconsciente…
K: Como John.
A: El era autoconsciente y la corriente estaba en relación con él.
A: Mi mujer, mi hijo, mi amor.
K: Pero ¿era John enteramente diferente de la corriente? Este es mi punto. Por lo tanto, lo que está muerto es el cuerpo. Y la continuación de John es parte de esa corriente. Yo, como su hermano, querría pensar de él como separado porque él vivió conmigo como un ser separado físicamente. Internamente él perteneció a la corriente. Por lo tanto, ¿había allí un John que fuera diferente de la corriente? Y, si él era diferente, entonces ¿qué ocurre? Yo no sé si usted sigue esto.
A: Hay una corriente desde fuera y hay una corriente desde dentro. La vulgaridad que se ve en la calle, es diferente al hombre que se siente a sí mismo estar actuando en el momento de esa vulgaridad. Yo insulto a alguien. Esto es vulgaridad. Usted ve esa vulgaridad desde afuera y dice que ese es un acto vulgar. Yo que estoy insultando a alguien, veo el acto en una forma diferente. Yo siento la vida autoconsciente en el momento en que insulto. De hecho, yo insulto porque hay una conciencia actuando como un “yo”. Me estoy protegiendo a mí mismo, por tanto, insulto.
K: Mi punto es, esto es lo que está ocurriendo con cien millones de gentes. Millones de gente. Mientras yo estoy nadando en esa corriente, ¿soy acaso diferente? ¿Es el verdadero John diferente de la corriente?
A: ¿Existió alguna vez un John?
K: Este es todo mi punto.
A: Hubo una determinación consciente la cual se sintió a sí mismo ser John.
K: Sí, pero yo puedo imaginarlo. Yo puedo inventar que soy diferente.
A: Había imaginación, pensamiento, llamándose a sí mismo John.
K: Sí, señor.
A: Ahora, ¿acaso ese pensamiento sigue llamándose a él mismo John?
K: Pero yo pertenezco a esa corriente.
A: Usted siempre pertenece a la corriente.
K: No existe entidad separada como John, quien fue mi hermano y quien ahora está muerto.
A: ¿Está usted diciendo que allí no había individuo?
K: No, esto es lo que nosotros llamamos permanente. El ego permanente es esto.
Z. El cual pensamos que es individual.
K: Lo individual, lo colectivo, el “yo”.
A: Sí, la creación del pensamiento, la cual se llama a sí mismo “yo”.
K: Sí, eso es de esa corriente.
A: Así es.
K: Por lo tanto, ¿acaso hubo alguna vez un John? Hay solamente un John cuando él esté fuera de la corriente.
A: Así es.
K: Así, primero estamos tratando de descubrir si hay un ego permanente que encarna.
A: La naturaleza del ego es impermanente.
K: La reencarnación es en toda el Asia y entre la gente moderna que cree en ella, digamos, que hay un ego permanente. Usted emplea muchas vidas hasta que pueda ser disuelto y absorbido en Brahma y todo eso. Ahora, ¿existe, desde el principio una entidad permanente una entidad que dura por siglos y siglos? No hay tal entidad permanente y esto es evidente. Me gusta pensar que soy permanente. Mi permanencia se identifica con mis muebles mi esposa, mi marido, las circunstancias. Estas son palabras e imágenes del pensamiento. Realmente yo no poseo esta silla. La llamo mía.
A: Exactamente. Piensa usted que es una silla y usted se la apropia.
K: Me gusta pensar que la poseo.
A: Pero esto es nada más una idea.
K: Así, observe esto: No existe “yo” permanente. Si hubiera un “yo” permanente éste sería esta corriente. Ahora bien, dándome cuenta que yo soy como el resto del mundo, que no hay un K. separado o un John como mi hermano, entonces yo puedo encarnar si yo salto fuera de la corriente. Encarnar en el sentido de que el cambio puede tener lugar fuera de la corriente. En la corriente no hay cambio.
A: Si hay permanencia ésta es fuera de la corriente.
K: No, señor, la permanencia, la semipermanencia, es la corriente.
A: Y por lo tanto, no es permanente. Si esa fuera permanente no sería la corriente. Por lo tanto, si hay una entidad. entonces esa debe existir fuera de la corriente. Por lo tanto, aquello que es verdad, la cual es permanente, no es algo.
K: No está en la corriente.
A: Correcto.
K: Cuando Naudé muera, mientras que él pertenece a la corriente, esa corriente y su fluir es semipermanente.
A: Sí, eso sigue. Es una cosa histórica.
K: Pero si Naudé dice, yo encarnaré, no en la próxima vida, ahora, mañana, lo cual quiere decir: yo me saldré de la corriente, él no pertenece ya a la corriente, por lo tanto, no hay nada permanente.
A: No hay nada que reencarne; por lo tanto, aquello que reencarna, si la reencarnación es posible, no es permanente de ninguna manera.
K: No, esa es la corriente.
A: Eso es muy temporal.
K: No lo ponga de esa manera.
A: Una entidad separada no es real.
K: No, mientras yo pertenezca a la corriente.
A: Yo realmente no existo. . .
K: No hay entidad separada. Yo soy el mundo.
A: Esto es así.
K: Cuando yo me salgo del mundo, ¿hay un “yo” que continúa?
A: Exactamente. Eso es hermoso.
K: Así, lo que estoy tratando de hacer es justificar la existencia de la corriente.
A: ¿Es eso lo que estamos haciendo?
K: Por supuesto, cuando yo digo que debo tener muchas vidas y por lo mismo debo ir a través de la corriente.
A: Entonces, lo que tratamos de hacer es tratar de establecer que somos diferentes de la corriente.
K: No lo somos.
A: No somos diferentes de la corriente.
K: Así, señor ¿qué ocurre entonces? Si no existe un John permanente, o Naudé o Zimbalist, ¿Qué ocurre? Recuerde usted, señor, creo haber leído en la tradición Tibetana o en alguna otra tradición, que cuando una persona muere, cuando está agonizando el sacerdote o el monje se acerca y envía toda la familia fuera, cierra la puerta y dice al hombre moribundo -“Mire usted, está muriendo déjese ir- deje todos sus antagonismos, todas sus mundanalidades toda su ambición, déjelo ir, porque usted va a encontrarse con una luz en la cual usted será absorbido si usted lo permite. Si no, usted regresará. Lo cual es regresar a la corriente. Estará de nuevo en la corriente.
A: Sí.
K: Así, ¿qué ocurre a usted si se sale de la corriente?
A: Usted se sale de la corriente, usted cesa de ser, pero de todas maneras, el “yo” que usted era, era solamente creado por el pensamiento.
K: El cual es la corriente.
A: La vulgaridad.
K: La vulgaridad. ¿Qué ocurre si usted sale de la corriente? El salirse es la encarnación. Sí, señor, pero esto es una cosa nueva en la que usted está entrando. Es una nueva dimensión que viene a ser.
A: Sí.
K: Ahora, ¿qué ocurre? ¿Sigue usted esto? Naude se ha salido de la corriente. ¿Qué ocurre? Usted no es un artista. No es un hombre de negocios. No es un político. Toda esa identificación es parte de la corriente.
A: Todas las cualidades.
K: Todas las cualidades. Cuando usted descarta todo eso ¿qué ocurre?
A: Usted no tiene identidad.
K: La identidad está aquí. Digamos por ejemplo, Napoleón o cualquiera de esos llamados líderes mundiales, ellos mataron, ellos asesinaron, ellos hicieron todos los errores imaginables, ellos vivieron y murieron en la corriente, ellos eran de la corriente. Esto es muy sencillo y muy claro. Hay un hombre que sale de la corriente.
A: ¿Antes de la muerte física?
K: Por supuesto, de otra manera no habría caso.
A: Por lo tanto, otra dimensión nace.
K: ¿Qué ocurre?
A: El final de la dimensión que es familiar para nosotros es otra dimensión, pero esa no puede nombrarse en forma alguna porque toda postulación está en términos de la dimensión en la que estamos.
K: Sí. Pero suponga que usted, viviendo ahora. . .
A: Se sale de ella.
K: Se sale de la corriente, ¿qué ocurre?
A: Esto es muerte, señor.
K: No, señor.
A: Esto es muerte, pero no muerte física.
K: Ve usted, usted se sale de ella, ¿qué ocurre?
A: Nada puede decirse sobre lo que ocurre.
K: Espere, señor. Ve usted, ninguno de nosotros sale del río y estamos siempre desde el río tratando de llegar a la otra orilla.
A: Es como una gente hablando de un profundo sueño cuando despierta.
K: Esto es así señor. Pertenecemos a esta corriente todos nosotros. El hombre pertenece a la corriente y desde la corriente quiere llegar a la otra orilla, sin dejar nunca el río. Ahora el hombre dice muy bien, yo veo la falacia de todo eso lo absurdo de mi posición.
A: Usted no puede hablar de otra dimensión desde la vieja dimensión.
K: Por tanto, dejo ésta. Así, la mente dice: “¡Fuera!” Él se sale y ¿qué ocurre? No lo verbalice.
A: Lo único que se puede decir sobre esto en términos de la corriente, es silencio. Porque éste es el silencio de la corriente y también puede decirse que es la muerte de la corriente. Por lo tanto, en términos de la corriente esto a veces se llama olvido.
K: Usted sabe lo que significa salir de la corriente. No carácter.
A: No memoria.
K: No, señor, vea No carácter porque en el momento en que usted tiene carácter, eso es de la corriente: en el momento en que usted dice que es virtuoso o no virtuoso , usted es de la corriente. Salirse de la corriente es salirse de esta total estructura. Así, la creación, como la conocemos, está en la corriente, Mozart, Beethoven, ¿sigue usted?- los pintores, todos ellos están aquí.
A: Yo pienso quizá, señor, que algunas veces, los que están en la corriente, están vivificados, como si dijéramos, con algo que es de más allá.
K: No, no, no puede ser. No diga estas cosas porque yo puedo crear en la corriente. Puedo pintar maravillosos cuadros. ¿Por qué no? Puedo componer las más extraordinarias sinfonías, toda la técnica. . .
A: ¿Por qué son ellas extraordinarias?
K: Porque el mundo las necesita. Existe la necesidad, la demanda y el suplirla. Yo estoy diciendo a mí mismo qué ocurre al hombre que realmente sale fuera. Aquí en el río, en la corriente, la energía está en conflicto, en contradicción, en lucha, en vulgaridad; pero esto va a seguir todo el tiempo.
A: Yo y usted.
K: Sí. Esto sigue todo el tiempo. Cuando él se sale de allí no hay conflicto, no hay división como mi país y su país.
A: No división.
K: No hay división. Así ¿cuál es la calidad de ese hombre, de esa mente que no tiene sentido de división? Esto es pura energía, ¿no es así? Por tanto nuestro interés es esta corriente y el salir de ella
A: Esta es meditación, esta es verdadera meditación, porque la corriente no es vida. La corriente es totalmente mecánica.
K: Yo debo morir a la corriente.
A: Todo el tiempo.
K: Todo el tiempo y por lo tanto debo negar, no negar, yo no debo estar mezclado con John quien está en la corriente.
A: Uno debe repudiar las cosas de la corriente.
K: Eso significa que yo debo repudiar a mi hermano.
A: Debo repudiar tener un hermano. ¿Ve usted lo que esto significa?
K: Veo que mi hermano pertenece a esto y como me he salido de la corriente mi mente está abierta. Pienso que esto es compasión.
A: Cuando la corriente es vista desde esto que no es de la corriente.
K: Cuando el hombre de la corriente sale de ésta y mira, entonces él tiene compasión.
A: Y amor.
K: Así, vea usted, señor, la reencarnación que es encarnar una y otra vez, está en la corriente. Esto no es muy consolador. Yo vengo a usted y le digo: “Mi hermano murió ayer” y usted me dice esto. Yo lo llamo a usted un hombre terrible y cruel. Pero usted está llorando por usted mismo, usted está llorando por mí, por la corriente. Esto es el motivo por lo que la gente no quiere saber. Yo quiero saber dónde está mi hermano, no lo que él es
K R I S H N A M U R T I
El Cantor y la Canción
(Memorias de una amistad)
Autor: Sidney Field Povedano
EDITORIAL ORIÓN
MÉXICO
1988
Mostrar más reacciones


Comentarios

SEXO

 • El sexo
El sexo es un problema porque parecería que en ese acto hay completa ausencia del «yo». En ese instante uno es
feliz, ya que hay una cesación de la conciencia de sí mismo; y, al desear más de ello, más de la abnegación del «yo»,
en la cual hay felicidad completa sin pasado ni futuro, al exigir esa felicidad completa por medio de la fusión total, de
la integración, es natural que ello se convierta en algo de suma importancia. ¿No es así? Por ser algo que ofrece un
júbilo genuino, un completo olvido de nosotros mismos, queremos más y más de ello. Ahora bien, ¿por qué quiero más
de ello? Porque en todo lo demás estoy en conflicto, porque en todos los otros niveles de la existencia hay fortalecimiento del «yo». Económica, social y religiosamente, hay un constante espesamiento de la conciencia de mí mismo, el cual implica conflicto. Después de todo, uno es consciente de sí mismo sólo cuando hay conflicto. La autoconciencia es, en su naturaleza misma, el resultado del conflicto [...].
De modo que el problema no es, ciertamente, el sexo, sino cómo estar libre del «yo». Uno ha experimentado, por
unos pocos segundos o por más tiempo, esa condición en la que el «yo» está ausente; y cuando el «yo» está ahí, hay
conflicto, desdicha, lucha. En consecuencia, existe el constante anhelo por más de ese estado libre del «yo».
J. Krishnamurti. El Libro de la Vida-Meditaciones Diarias

Mostrar 
Comentarios

VISITA

Hola don X, usted por acá?

De tanto en tanto visito a los amigos...hace rato que no escribe Narrador...

...es que todo me parece tan trillado que no siento deseos de arar sobre lo arado, así que en la dulce espera por si algo de lo sembrado tiene brotes verdes, jajajaja.

Lamento decirle que no funciona de esa manera 😊 si algo surge será espontáneo, no producto de una germinación, déjele al tiempo lo que es del tiempo.

Así se alejó don X, de la misma manera misteriosa en que suele aparecer, el Narrador reflexiona sobre lo dicho. La constelación de Orión brilla en todo su esplendor.

VIAJERO DEL TIEMPO

Abuelo, ¿nos cuentas un cuento?

A ver, a ver...no será un cuento sino un relato, una historia verdadera. Me tocó ser testigo porque el hecho que les voy a narrar tuvieron como protagonistas a familiares de un amigo íntimo.

¿De qué se trata abu?

Un niño de esa familia enferma gravemente de leucemia, por ese entonces era poco el conocimiento científico sobre el tema y los padres, que tenían medios económicos, viajaron por gran parte del mundo buscando posibles soluciones médicas.

¿Y qué pasó?

Solo encontraron paliativos para hacer más llevadera la enfermedad, pero el niño en el proceso fue desarrollando una extraordinaria sabiduría, consolaba a sus padres amorosamente y les daba recomendaciones sobre la necesidad de desprenderse del apego. Los padres escuchaban con dolor y asombro como su hijo se transformaba en un pequeño maestro.
Murió con solo ocho años y en su despedida les dijo: el amor no tiene causa y la muerte no puede con él.



ESTAR SOLO




Estar solo, lo cual no es una filosofía de la soledad, implica hallarse en un estado de revolución interna contra 
toda la estructura social; no sólo la de esta sociedad, sino la de la sociedad comunista, la fascista, toda forma de 
sociedad como brutalidad y poder organizados. Y eso significa una percepción extraordinaria de los efectos del poder. Señor, ¿ha reparado usted en aquellos soldados ensayando? Ya no son más seres humanos, son máquinas, son nuestros hijos de pie allá bajo el sol. Esto está ocurriendo aquí en Estados Unidos, en Rusia, en todas partes, no sólo en el nivel gubernamental, sino también en el monástico, el que pertenece a los monasterios, a las órdenes, a los 
grupos que emplean un poder asombroso. Sólo la mente que no pertenece a nada puede estar creativamente sola. Y 
esa soledad no es algo que pueda cultivarse. ¿Ve usted esto? Cuando lo ve en su totalidad, está fuera de ello, y ningún gobernador o presidente lo invitará a cenar. A causa de esa soledad creativa hay humildad. Esta soledad conoce el amor; el poder no lo conoce. El hombre ambicioso, ya sea el hombre religioso o el común, jamás sabrá qué es el amor. En consecuencia, si uno ve todo esto, posee la cualidad del vivir total y, por ende, la de la acción total. 
Esto llega por obra del conocimiento propio.
J. Krishnamurti. El Libro de la Vida - Meditaciones Diarias

CHARLA ENTRE AMIGOS

Hola don X, hoy me gustaría charlar con usted sobre el condicionamiento del cerebro y si es posible salirse de esa matrix.

¿Qué entiende usted Narrador por matrix?

Oh, parece ser el condicionamiento del cerebro a través de su proceso evolutivo, sus registros temporales en los circuitos de conexión neuronales, la insistencia en vivir extrovertidamente en base a conceptos e ideas, para resumir, una prisión en el reinado del tiempo.

Vea Narrador, la pregunta de si se puede salir de la matrix surge en presencia del descontento, cuando el ego obligado por las leyes de causa y efecto, se ve obligado a salir de su zona de confort...¿haría esa pregunta cuando está satisfecho con su estatus, sea el que sea?...¿y no se convierte la búsqueda de seguridad y confort en la principal razón de su vida?

Admito que por lo general es así, ese es el movimiento que nos aprisiona en la matrix, ¿es posible salirse de ese rumbo equivocado?

¿Es el pensamiento quien preside la matrix? Averigüemos cómo funciona el pensamiento, él tiene su lugar en las cosas temporales, tengo que saber regresar a mi casa, aprender un idioma, etc. Pero en lo psicológico es un estorbo, un bloqueo que impide la espontaneidad ante lo atemporal...y el pensamiento es un proceso en el tiempo, Mire, usted no puede pensar en lo que no conoce y el amor que es nuevo de instante en instante es el factor de liberación de la matrix y jamás puede ser alcanzado por el pensamiento...

El Narrador se estableció en el silencio...

¿QUÉ HARÉ?

¿Quiere comentarme algo don X?

"Estoy solo, sabe lo que eso significa, ¿no?, estoy solo, ¿qué pasaría si resolviera esa soledad? ¿Dependería de usted psicológicamente, y toda la secuencia de toda esa dependencia?" Así que mi pregunta es: ¿Es posible que la mente entienda esta soledad, no verbalmente sino que realmente se ocupe de esta soledad, vaya más allá y descubra entonces qué es la relación?, ¿entiende? 

Entonces es posible para la mente humana, la cual se siente tan vacía y por lo tanto depende , tan solitaria y por lo tanto pide ser amada, ¿puede esa soledad alguna vez ser llenada ?, lo hacemos, lo hacemos realmente, con vuestra imagen trato de llenarla, con la imagen de las figuras religiosas, con la política, con cada tipo de actividad para tratar de encubrir, o huir de ella. Ahora no voy a huir de ella porque es estúpido. Ahora tengo esta soledad; no puedo alejarme de ella, ¿Qué voy a hacer?".

Perdone mi atrevimiento señor X, el Narrador le diría: "No haga nada. sea esa soledad que todo lo incluye y se diluye la soledad del aislamiento, entonces conoce la plenitud indivisa"

EL VACÍO EXISTENCIAL

Hoy el Narrador cambió de café, pasó del bar Kafka al Vacío Existencial. Como contradiciendo su nombre, el Vacío estaba lleno de parroquianos 😉
Encontramos una mesa en el sector de los que habían perdido la fe, pero al no tener nosotros cara de apesadumbrados, nos miraron con desconfianza. Se acercó un curioso y preguntó...¿Nuevo por acá? No, hemos estado hace tres años, ¿siguen los mismos dueños?...Sí, pero se los ve poco, como ustedes sabrán llegaron a un arreglo con el bar Kafka, ocupan el mismo espacio y los que se"tildan" vienen a parar acá. Y era de ese modo, por allí vimos a un hipocondríaco perseguido por enfermedades inexistentes, otro que al mirar por el ventanal empañado veía que la muerte lo llamaba, más allá un político que había perdido la recientes elecciones y en una mesa distante la enamorada triste y decepcionada por la eterna espera. Todas miradas ausentes ensimismadas en su propio infierno personal.

AMOR

¡Cuán pocos entre nosotros somos generosos, magnánimos, compasivos! Sois generosos cuando os conviene, compasivos cuando esperáis algún provecho. Cuando esas cosas desaparezcan, cuando no ocupen vuestra mente, y cuando las cosas de la mente no llenen vuestro corazón, entonces habrá amor; y sólo el amor puede transformar la actual locura e insania del mundo, no los sistemas, ni las teorías de izquierda o de derecha. Sólo amáis realmente cuando no poseéis, cuando no sois envidiosos, codiciosos, cuando sois respetuosos, cuando tenéis misericordia y compasión, cuando tenéis consideración por vuestra esposa, vuestros hijos, vuestro vecino, vuestros infortunados servidores
Acerca del amor no se puede pensar; el amor no puede ser cultivado ni practicado. La práctica del amor, la práctica de la fraternidad, sigue estando en el ámbito de la mente, y por lo tanto no es amor. Cuando todo eso ha cesado, entonces surge el amor, entonces conoceréis qué es amar. Por consiguiente el amor no es cuantitativo sino cualitativo. No decís “amo al mundo entero”; pero cuando sabéis amar a uno, sabéis amar a todos. Es porque no sabemos amar a uno, que nuestro amor a la humanidad es ficticio. Cuando amáis, no hay uno ni muchos: hay sólo amor. Sólo cuando hay amor pueden resolverse todos nuestros problemas; y entonces conoceremos su felicidad y su bienaventuranza. j. krishnamurti.







LA PROFECÍA NO CUMPLIDA

Caminábamos por la cercanía del parque hace 16 años cuando nos sorprende una pequeña explosión...y una lluvia de semillas con alas transparentes cual mariposas, surcan el aire impulsadas por una suave brisa. Era un hermoso jacarandá con su posible reproducción arrojada al viento de lo desconocido. Recogimos del suelo algunos medallones de bordes ondulados para examinarlos más tarde...algunas de las innumerables semillas fueron plantadas en el solar y dos de ellas germinaron. Pasaron un par de años y el narrador recibe la visita de un biólogo conocido, que por entonces daba clases en una escuela de inspiración krishnamurtiana, lamento decirte que este arbolito no va a prosperar en cada invierno las heladas lo detendrá hasta que finalmente morirá, profetizó Y así fue con respecto a las heladas pero no con respecto a la muerte, después de 16 años floreció con exuberantes florcitas azul violeta y hoy descubrimos un hermoso medallón caoba de bordes ondulados con promesa de futuro bosquecillo de jacarandáes. Había que perseverar.

J. Krishnamurti - Brockwood Park 1976 - Séptimo diálogo con el Dr. Bohm ...

En este diálogo se profundiza la aproximación al dolor de la humanidad que es mucho más que el dolor personal. Hay mucha confusión al respecto porque una amplía mayoría de nosotros lo confunde con "su" dolor...Ojalá este video haga un aporte para clarificarnos al respecto y comprender la sacralidad de la vida.

LA VERDAD ES LA VIDA



"El hecho es que la verdad es vida, y que la vida no tiene permanencia. La vida ha de ser descubierta momento a momento, día a día. Tiene que ser descubierta. No se puede dar por supuesta. Si uno da por supuesto que conoce la vida, entonces no está viviendo. Tres comidas al día, ropa, techo, sexo, trabajo, distracciones y sus procesos mentales... esos procedimientos monótonos y repetitivos no son la vida.
La vida es algo que hay que descubrir. Y no podremos descubrirla si antes no hemos soltado, abandonado, lo que hayamos podido acumular. Comprueben lo que estoy diciendo.
Abandonen sus filosofías, sus religiones, sus costumbres, sus tabúes raciales, etcétera, porque todo eso no es la vida. Si uno ha caído preso en esas cosas nunca podrá descubrir la verdad.
El hombre que dice que sabe ya está muerto; pero el hombre que piensa que no sabe, el hombre que descubre, que averigua, que no busca un fin, que ya no piensa únicamente en alcanzar el éxito y en llegar a ser alguien, ese hombre está vivo, y ese vivir es la verdad." Jiddu Krishnamurti

MASA CRÍTICA

Masa crítica es en Sociología una cantidad mínima de personas necesarias para que un fenómeno concreto tenga lugar. Así el fenómeno adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer, hay un paralelismo con el mismo concepto en Física.

¿A qué viene todo esto, Narrador?

A que estoy investigando cual es la razón por la cual la sociedad humana no cambia y sigue con sus viejos paradigmas, usted, y algún otro más puede haberlo hecho, don X, pero pareciese que la conciencia de la humanidad no se ve afectada por ello.

Vea Narrador, soy parte de la humanidad, soy la humanidad, si en verdad hay claridad algo nuevo tiene que suceder...tal vez parezca imperceptible ahora...pero una acción silenciosa está en marcha.

Bueno, puede ser como usted dice y quizá peque de impaciente, pero la humanidad en general se está destruyendo y no parece percibir la urgencia de un cambio. La investigación que llevo a cabo trata de establecer cuántas personas tienen que cambiar simultáneamente para modificar el rumbo equivocado.

¿Y ha progresado en eso?

Son aproximaciones, mire tomando al planeta Tierra como una unidad de estudio, se registraba en diciembre del año 2016 una población mundial de aproximadamente de 7.400 millones de habitantes y seguimos creciendo en forma exponencial junto con nuestras locuras y neurosis, a este paso destruiremos el planeta. Tomando como referencias lo cálculos estadísticos bien fundamentados en estudios confirmados en la práctica con un error posible de un tres %, para que haya un cambio sostenido en la conciencia se necesita una masa crítica que responde a la siguiente fórmula: raíz cuadrada del 1% de la población mundial. Y esa no parece ser nuestra realidad actual. Al contrario, la masa crítica nos está jugando en contra, ayer se juntaron 3oo.ooo personas en un concierto de rock y hubo excesos de alcohol y drogas hubo muertos y un descontrol descomunal. No juzgo, simplemente reflejo los hechos.

El cambio para ser efectivo, debe de estar en su sangre, no depender de ningún factor externo... está sucediendo un cambio silencioso que no puede ser medido por las estadísticas...para eso trabaja este hombre...y muchos más.









AUSENCIA

Hola Narrador, lo noto ausente, ¿ya no escribe?

He escrito un par de relatos pero los he borrado no parecían provenir de un estado de inspiración.

Sí, a veces es mejor callar y dejar que las cosas sucedan por sí mismas.

Estuve meditando sobre la naturaleza de la soledad del aislamiento y sobre otra clase de soledad inclusiva que he dado en llamarle "solitud".
A la primera se la reconoce porque viene acompañada de un estado de separación donde el yo ocupa el centro de la escena y escapa de la realidad cuando le es adversa o quiere obtener beneficios para sí si siente que la situación es propicia, siempre, en todos los casos, opera una entidad que se siente separada del mundo.

¿Pero esa entidad es real o es una fabricación del pensamiento? ¿De qué está constituido ese yo?

Bueno, por lo que he podido observar es una identificación con la historia pasada de la persona operando en el presente...

...pero hay dos cosas como el pensador y su pensamiento o el pensamiento crea al pensador?

Al comienzo de la vida de un niño no parece existir ninguna separatividad pero a medida que crece se identifica con su cuerpo y registra "sus" experiencias como memoria eso parece ser necesario para su supervivencia.

De acuerdo, cierta clase de memoria factual es necesaria, pero en lo psicológico es totalmente improcedente.

¿Por qué?

Porque se establece una rutina y los sentimientos entonces obedecen a ese patrón de conducta, no hay lugar para nada nuevo, solo anexar más y más experiencias.
Morir para lo que uno ha sido no significa volverse amnésico, significa que su pasado no tiene el poder de condicionar su presente...cada instante de vida es único e irrepetible.

Gracias don X, sin que éste se lo pidiera usted ha descrito el estado de "solitud"

CONVERSACIONES

Vea don X, en su monólogo de ayer usted le dice a los que claman por un mundo más justo..."Escuchen, por favor, escuchen"...¿qué es lo que tienen que escuchar?

Mire Narrador, suponga por un instante que un ser humano ha muerto para la contradicción y regresa...trae consigo una infinita compasión por sus hermanos sufrientes...les dice que hay una manera completamente distinta de vivir y que ello es posible para cualquiera.... Lo veo escéptico. ¿Recuerda el mito de la caverna de Platón? ¿Sí? Pues bien, sigue todo igual solo que el mito se ha travestido en tecnológico, usted que tiene formación científica sabrá comprenderme, las paredes de la caverna donde se proyectaban las sombras ahora es reemplazado por pantallas de computadoras, celulares, televisores, etc, etc. La hipnosis es la misma.

¿Pero qué sugiere usted, que abandonemos todos los adelantos tecnológicos? Parece absurdo.

No, no sugiero eso, esos adelantos tienen que ocupar el lugar que les corresponden dentro de la materialidad sin invadir otros campos donde son impropios. Podemos discutir eso si me tiene paciencia😊

Ya, exponga, veré de interrumpir lo menos posible...jajajaajaja.

Bueno, lo voy a buscar a su terreno científico y damos un paseo juntos.
En ciencia, materia es un término general que se aplica a todo lo que ocupa espacio y posee los atributos de gravedad e inercia. En la física clásica, la materia y la energía se consideraban dos conceptos diferentes que estaban detrás de todos los fenómenos físicos. Los físicos modernos, sin embargo, han demostrado que es posible transformar la materia en energía y viceversa, con lo que han acabado con la diferenciación clásica entre ambos conceptos.
Sin embargo, al tratar numerosos fenómenos como el movimiento, el comportamiento de líquidos y gases,o el calor a los científicos les resulta más sencillo y práctico seguir considerando la materia y la energía como entes distintos.
Ciertas partículas se combinan para formar átomos, que a su vez se combinan para formar moléculas individuales y su distribución y colocación proporcionan a las distintas formas de materia sus cualidades, como masa, dureza, viscosidad, color, sabor, o conductividad eléctrica o calorífico entre otras. Estas relaciones tienen leyes que las fundamentan y funcionan tanto si las personas son o no conscientes de ellas, se verifican mediante los sentidos e instrumentos de medición apropiados...¿vamos bien?....

...vamos muy bien, prosiga por favor....

En física cuántica, donde se considera el comportamiento de subpartículas atómicas, el espacio vacío es inconmensurable y en ese contexto se diluye la materialidad y debe hablarse de "probabilidad" de presencia de dichas subpartículas ya que no pueden medirse simultáneamente su posición espacial y su velocidad. La observación modifica el hecho observado.
Cuando en ciencia se habla de fisiología del cerebro y sus funciones electroquímicas se lo hace descriptivamente a nivel molecular de la energía donde puede haber alguna clase de registro medible (la tomografía computada por ejemplo). Subyacente al nivel molecular de la energía hay otros campos más sutiles y si se prosigue en profundidad con esta observación se verá que uno es el espacio... la extraordinaria vacuidad del silencio...el cosmos es nuestro hogar y nuestro cuerpo...
¿Por qué reducir esta extraordinaria plenitud de la vida a la insignificancia de un "yo" limitado?

HUEVO CÓSMICO

NADIE

Nadie guía la mano que se desliza por el teclado y pulsa aquí...allá, y sin embargo aparece la narración para atestiguar los hechos. Es que una pasión sin causa desborda y busca expresión. Tal es el clamor de los sin paz, de los sufrientes, de los desamparados; un clamor inútil porque de la Nada misma surge una voz en el desierto que dice: ¡Escuchen, por favor, escuchen! Pero nadie lo hace, o tal vez muy, pero muy pocos, son aquellos en los que la rabia se trocó en silencio y en ese silencio que sigue a la devastación vuelve la luz a ofrecer sentido después del eclipse.



13 Krishnamurti Bohm El fin del conocimiento 'psicológico'

VEDANTA

¿Qué es para usted Vedanta, que significado le atribuye?

¡Oh, es el fin del conocimiento psicológico, su terminación! Es un tema muy delicado y que requiere un escuchar sin filtros de ninguna especie, ¿estaríamos dispuestos a escuchar de ese modo?

Pues investiguemos a fondo...y el desarrollo de esta conversación se ve reflejada en este video...http://you.tube/nbVbQJwoqCw

Acerca de meditar

Ayer un amigo se despidió por un tiempo de internet. Dejó un texto que dijo apreciar mucho. Lo leímos pausadamente viendo en cada palabra su sentido. Parece impecable, pero...siempre aparece el famoso pero....
Comparto el texto con ustedes y al final ponemos nuestro pero....

Acerca de meditar - Palabras de Dilgo Khyentse Rinpoche

La práctica cotidiana del dzogchen consiste en cultivar simplemente una plena aceptación carente de preocupación y una apertura sin límite ante todas las circunstancias. Debemos comprender que la apertura es el campo de juego de las emociones y relacionarnos con nuestro prójimo sin artificialidad, manipulación ni estrategias.

Tenemos que experimentarlo todo completamente, sin tratar de escondernos dentro de nosotros mismos como la marmota que se oculta en su madriguera. Esta práctica libera una energía tremenda que, por lo general, se ve constreñida porque intentamos mantener puntos de referencia fijos. Los puntos de referencia son el proceso que utilizamos para alejarnos de la experiencia directa de la vida cotidiana.

Al principio, el intento de permanecer presentes en el momento puede provocar cierto temor. Pero, si damos la bienvenida a la sensación de temor con plena apertura, atravesaremos ese obstáculo creado por nuestras pautas emocionales habituales.

Cuando llevamos a cabo la práctica de descubrimiento del espacio, debemos experimentar un sentimiento de plena apertura hacia todo el universo. Tenemos que abrirnos con absoluta simplicidad y desnudez mental. Ésta es la poderosa aunque ordinaria práctica de dejar caer nuestra máscara de autoprotección.

En la meditación, no tenemos que establecer división alguna entre la percepción y el campo de percepción. No debemos parecernos al gato que acecha a un ratón. Debemos comprender que el objetivo de la meditación no es sumergirnos “profundamente” en nuestro interior ni retirarnos del mundo. La práctica es libre, carente de conceptos, sin introspección ni concentración.

El vasto espacio sin origen de la luminosa sabiduría espontánea es la base del ser y el principio y el final de la confusión. La presencia de la sabiduría en el estado primordial carece de predilección por la iluminación o la no-iluminación. La base del ser —también conocida como la mente pura original— es la fuente de la que emergen todos los fenómenos. También recibe el nombre de la Gran Madre, ya que es la matriz potencial donde todas las cosas aparecen y se disuelven en su perfección natural y espontaneidad absoluta.

Todos los fenómenos son completamente claros y lúcidos. El universo es apertura sin obstrucción. Todas las cosas están interpenetradas.

Para ver todas las cosas en su desnudez, con claridad y sin oscurecimientos, no hay nada que alcanzar o realizar. La naturaleza de los fenómenos aparece naturalmente y se halla espontáneamente presente en la conciencia que trasciende el tiempo. Todo es naturalmente perfecto tal como es. Todos los fenómenos emergen, de manera única, como parte de una pauta en continua transformación. Esa pauta vibra plena de sentido y significado a cada instante, pero no podemos apegarnos a su significado más allá del momento en que se presenta.

Ésta es la danza de los cinco elementos donde la materia es un símbolo de la energía, la energía un símbolo de la vacuidad y nosotros mismos un símbolo de nuestra propia iluminación. Sin necesidad de esfuerzo ni de práctica en absoluto, la liberación o la iluminación está ya con nosotros.

La práctica del dzogchen es la misma vida cotidiana. Puesto que no existe un estado inferior, no hay necesidad alguna de comportarse de un modo especial o ni de alcanzar nada por encima o más allá de lo que ya somos realmente. No debemos cultivar ningún sentimiento de esfuerzo por lograr alguna “meta extraordinaria” o un estado “superior”.

Esforzarse por alcanzar ese estado es una neurosis que sólo nos condiciona más y obstruye el libre flujo de la mente. También debemos evitar pensar en nosotros mismos como personas carentes de valor, puesto que nuestra verdadera naturaleza es naturalmente libre y no condicionada. Estamos intrínsecamente iluminados y, en consecuencia, no carecemos de nada.

Cuando abordamos la práctica de la meditación, tenemos que hacerlo de manera tan natural como comer, respirar o defecar. No tenemos que convertirla en un acontecimiento especial o formal, lleno de seriedad y solemnidad. Debemos comprender que la meditación está más allá del esfuerzo, la práctica, los objetivos, las metas y la dualidad entre liberación y no-liberación. Nuestra meditación siempre es perfecta. No hay necesidad alguna de corregir nada. Puesto que todo lo que surge es el juego de mente, no existe la meditación incorrecta, ni necesidad alguna de juzgar los pensamientos como buenos o malos respectivamente.

Por lo tanto, debemos sentarnos simplemente, permaneciendo sencillamente en nuestro propio lugar y en nuestra propia condición tal cual es, sin pensar que estamos “meditando”. Nuestra práctica debe carecer de esfuerzo, de tensión, de cualquier intento de control o manipulación para intentar que sea más “apacible”.

Si descubrimos que estamos alterándonos del modo antes descrito, sencillamente dejamos de meditar y descansamos y nos relajamos un rato. Luego, reanudamos nuestra meditación. Si tenemos “experiencias interesantes” durante la meditación o después de ella, debemos evitar convertirlas en algo especial. Perder el tiempo pensando en esa clase de experiencias es una mera distracción y un modo infalible de perder la naturalidad. Esas experiencias sólo son signos de la práctica y deben ser consideradas como eventos pasajeros. No debemos intentar repetirlas porque eso sólo sirve para distorsionar la espontaneidad natural de la mente.

Todos los fenómenos son atemporales y completamente nuevos o frescos, absolutamente únicos y completamente libres de los conceptos de pasado, presente y futuro.

El continuo flujo de nuevos descubrimientos, revelaciones e inspiraciones que emerge a cada momento es la manifestación de nuestra propia claridad. Debemos aprender a ver nuestra vida cotidiana como un mandala o como el ornamento luminoso de las experiencias que irradian espontáneamente de la naturaleza vacía de nuestro ser. Los elementos que forman nuestro mandala son los objetos cotidianos de nuestra experiencia moviéndose en la danza o el juego del universo. Gracias a ese simbolismo, el maestro interior revela el significado profundo y último del ser. Por lo tanto, debemos ser naturales y espontáneos, aceptándolo todo y aprendiendo de todo. Eso nos permitirá percibir el lado irónico y divertido de muchos acontecimientos que, por lo general, nos irritan.

La meditación nos permite ver a través de la ilusión del pasado, el presente y el futuro, con lo que nuestra experiencia deviene la continuidad del ahora. El pasado sólo es un recuerdo poco fiable sostenido en el presente. El futuro sólo es la proyección de nuestras concepciones presentes. El presente mismo se desvanece tan pronto como tratamos de asirlo. Entonces, ¿por qué molestarnos en tratar de dar consistencia a la ilusión?

Tenemos que liberarnos de nuestros recuerdos y de todos los prejuicios acerca de qué es la meditación. Cada instante de meditación es completamente único y pleno de potencialidad. En ese momento, no podemos juzgar nuestra meditación en términos de experiencia pasada ni de secas teorías o retóricas vacías.

La mera inmersión en la meditación en el momento presente, con todo nuestro ser, libres de dudas, aburrimiento y excitación, es la iluminación."

Pero...y esto corre por cuenta del Narrador... hay una intención subyacente de presentar a la meditación como práctica, pese a que en el texto se dice lo contrario. Sutilezas dirán algunos, deficiencias en encontrar las palabras justas, dirán otros. Veré de pegar un video corto como aporte a este tema.





Krishnamurti - ¿Qué es meditación?

LA LUCHA

En el último post usted habló de una especie de no-lucha, de no-esfuerzo, que bastaba con ver el conflicto y su naturaleza y que en el mismo acto de ver se establece un orden que no es mecánico....

Así es, le mostraré el caso de un escritor que llegó en forma intelectual a un diagnóstico correcto del origen psicológico de su sufrimiento. Desde niño percibió que algo no andaba bien ni en él ni en el mundo e inició una búsqueda desesperada de la verdad y cuando tomó cuenta que el propio ego era el causante de su agonía, emprendió una feroz lucha sin cuartel que dejó reflejada en un poema: La guerra santa.


La guerra santa


Voy a escribir un poema sobre la guerra. Tal vez no sea un verdadero poema, pero será sobre una verdadera guerra.
No será un verdadero poema, porque si el verdadero poeta estuviese aquí, y el ruido se expandiese entre la multitud a la que pensaba hablar, se haría un gran silencio; primero se inflaría un silencio pesado, un gran silencio de mil truenos.
Visible, veríamos al poeta; vidente, él nos vería; y palidecerían nuestras pobres sombras, lo odiaríamos por ser tan real, nosotros los débiles, los enojados, nosotros los toda-cosa.
Estaría aquí, agotado por los mil truenos de la multitud de enemigos que contiene -porque los contiene y los satisface cuando quiere- incandescente de dolor y de sagrada cólera pero tan tranquilo como un pirotécnico, y abriría en el gran silencio una pequeña canilla, la muy pequeña canilla del molino de palabras, y de allí saldría un poema, un poema tal que nos haría poner verdes.
Lo que voy a hacer no será un verdadero poema poético de poeta, porque si la palabra “guerra” fuese pronunciada en un verdadero poema, la guerra, la verdadera guerra de la que hablaría el poeta, la guerra sin piedad, la guerra sin compromiso, se encendería definitivamente en nuestros corazones.
Porque en un verdadero poema las palabras tienen sus cosas.
Tampoco será un discurso filosófico. Porque para ser filosofo, para amar a la verdad mas que a uno mismo, hay que estar muerto para el error, hay que haber matado a las traidoras complacencias del sueño y de la ilusión cómoda. Y eso es el fin y la finalidad de la guerra, y la guerra apenas ha comenzado, y todavía hay que desenmascarar a los traidores.
Y tampoco será obra de ciencia. Porque para ser científica, para ver y amar a las cosas tal cual son, hay que ser uno mismo, y amar es verse tal cual uno es. Hay que haber roto los espejos mentirosos, hay que haber matado con una mirada despiadada a los fantasmas insinuantes. Y ese es el fin y la finalidad de la guerra, y la guerra apenas ha comenzado, y todavía hay que arrancar algunas máscaras.
Y no será un canto entusiasta. Porque el entusiasmo es estable cuando el dios se ha levantado, cuando los enemigos ya no son sino fuerzas sin formas, cuando el alboroto de la guerra tañe a todo trapo, y la guerra apenas ha comenzado, y nosotros todavía no arrojamos al fuego nuestro juego de cama.
Tampoco será una invocación mágica, porque el mago dice a su dios: “Haz lo que me gusta”, y se niega a hacer la guerra a su peor enemigo, si el enemigo le gusta; y sin embargo no será un ruego de creyente, porque el creyente dice a su dios: “Haz lo que quieras”, y para eso tuvo que poner hierro y fuego en las entrañas de su más querido enemigo, y eso es el hecho de la guerra, y la guerra apenas ha comenzado.
Será un poco todo eso, un poco de esperanza y un poco de esfuerzo hacia todo eso, y también será un llamado a las armas. Un llamado que el juego de los ecos podrá devolverme, y que tal vez otros escuchen.
Ahora pueden adivinar de qué guerra quiero hablar.
No hablaré de las otras guerras -de aquellas que sufrimos-. Si hablara de ellas, sería literatura común, un sustituto, un a-falta-de, una excusa, así como se me ocurrió emplear la palabra “terrible” cuando aún no tenía la carne de gallina.
Así como usé la palabra “reventar de hambre” cuando aún no había llegado a robar en los escaparates.
Así como hablé de locura antes de haber intentado mirar el infinito por el ojo de la cerradura; así como hable de muerte, antes de que mi lengua hubiese probado el gusto de la sal y de lo irreparable. Así como algunos que siempre se consideraron superiores al cerdo doméstico hablan de pureza. Así como quienes adoran y repintan sus cadenas hablan de libertad, y algunos que sólo aman a la sombra de si mismos hablan de amor, o de sacrificio quienes no serian capaces de cortarse el dedo más chiquito. O de conocimiento quienes se disfrazan ante sus propios ojos. Así como nuestra gran enfermedad es hablar para no ver nada.
Sería un sustituto impotente, como los viejos y los enfermos, que hablan con gusto de los golpes que dan o reciben los jóvenes elegantes.
¿Tengo derecho, entonces, a hablar de la otra guerra -de aquella que no se sufre solamente- cuando tal vez no esté irremediablemente encendida en mí, cuando todavía estoy en las escaramuzas? Si, tal vez no tenga derecho. Pero “tal vez no tenga derecho” también quiere decir “a veces el deber”, y sobre todo, la “necesidad”, porque nunca tendré demasiados aliados.
Intentaré, entonces, hablar de la guerra santa.
Puede estallar, ¡irreparablemente! Cada tanto, se enciende, pero nunca por mucho tiempo. Ante los primeros signos de victoria me admiro en el triunfo, me hago el generoso y pacto con el enemigo. Hay traidores en la casa, pero tienen cara de amigos, ¡sería tan desagradable desenmascararlos! Ocupan su lugar al lado del fuego, tienen sus sillones y sus pantuflas; vienen cuando estoy somnoliento, me dicen algo lindo, me cuentan una historia palpitante o divertida, me traen flores o golosinas, o algún hermoso sombrero de plumas. Hablan en primera persona, creo escuchar mi voz, creo emitir mi voz: “Yo soy... Yo sé... Yo quiero...”
Mentiras. Mentiras incorporadas a mi carne, abscesos que me gritan: “No nos revientes, ¡tenemos la misma sangre!”, pústulas que lloriquean: “¡Somos tu único bien, tu único ornamento, sigue nutriéndonos, no te cuesta tanto!”
Y son muchos, son encantadores y lamentables, son arrogantes y me hacen chantaje, se coaligan... Esos bárbaros no respetan nada (nada verdadero, quiere decir, porque frente a todo lo demás están arrugados de tanto respeto) Gracias a ellos tengo forma, ocupan mi lugar y tienen la llave del cajón de máscaras. Me dicen: “Nosotros te vestimos; ¿cómo harías sin nosotros para aparecer en el mundo? ¡Oh, es mejor andar desnudo como una larva!
Para combatir a esos ejércitos, sólo tengo una pequeña espada apenas perceptible que corta como una afeitadora -es verdad- y que es muy asesina. Pero es tan chica que la pierdo a cada rato, nunca se donde la guardo. Y cuando por fin la encuentro, me parece muy pesada y muy difícil de manejar.
Yo se decir apenas algunas palabras, que todavía son mas bien gemidos, en cambio ellos también saben escribir. En mi boca siempre hay uno que acecha mis palabras cuando quiero hablar. Las escucha, se las guarda, y habla en mi lugar, con las mismas palabras, pero con su inmundo acento. Y gracias a él se me considera y se me juzga inteligente. (Pero quienes saben no se equivocan: ¿puedo escuchar a los que saben?) Esos fantasmas me roban todo, y después se divierten compadeciéndome: “Nosotros te protegemos, te expresamos, te hacemos valer. ¡Quieres asesinarnos! Te destrozas a ti mismo cuando nos tratas mal, cuando golpeas con maldad nuestra sensible nariz, la nuestra, la de tus buenos amigos.”
Y viene a debilitarme la sucia piedad, con sus tibiezas. Contra ustedes, fantasmas, toda la luz. Bastará que encienda la lámpara para que callen, que abra un ojo para que desaparezcan. Porque están esculpidos de vacío, envejecidos por la nada. Contra ustedes, la guerra hasta el final. Ninguna piedad, ninguna tolerancia. Un sólo derecho: el derecho de ya no ser.
Pero ahora el canto es otro. Se sienten protegidos. Se hacen los conciliadores. “Si, tú eres el amo. ¿Pero qué es un amo sin servidores? Déjanos en nuestros modestos lugares que prometemos ayudarte. Imagina, por ejemplo, que quieras escribir un poema. ¿Qué harías sin nosotros?”
Si, rebeldes, un día volveré a ponerlos en sus lugares. Los doblegaré bajo mi yugo. Los alimentaré con heno y les pegaré todas las mañanas. Pero mientras succionen mi sangre, y roben mi palabra, ¡oh! mas vale no escribir mas poemas.
Esa es la maravillosa paz que me proponen. Que cierre los ojos para no ver el crimen. Que me mueva de la mañana a la noche para no ver a la muerte, siempre boquiabierta. Que me crea victorioso antes de haber luchado. ¡Paz mentirosa! Acomodarse en las propias cobardías, porque todo el mundo se acomoda. ¡Paz de vencidos! Un poco de mugre, un poco de embriaguez, un poco de blasfemia, bajo palabras espirituales. Una mascarada de virtud, un poco de pereza y entonación, e incluso tal vez mucha, si se es artista, un poco de todo eso, y alrededor muchas palabras hermosas. Esa es la paz que nos proponen. ¡Paz de vendidos! Y para salvaguardar esa paz vergonzosa, uno es capaz de hacer todo, también la guerra.
Porque existe una vieja y segura receta para conservar la paz: acusar siempre a los otros. ¡Paz de traición!
Ahora saben que quiero hablar de la guerra santa. Y aquel que se haya declarado esa guerra, está en paz con sus semejantes, y aunque esté en el campo de la más violenta de las batallas, en el fondo del fondo de sí mismo reina una paz mas activa que todas las guerras. Y cuanto mas reina la paz en el fondo del fondo, en el silencio y la soledad central, con mayor rabia se abate la guerra contra el tumulto de las mentiras y la gran ilusión.
Y en ese enorme silencio envuelto en gritos de guerra, escondido desde afuera por el huyente espejismo del tiempo, el eterno vencedor escucha las voces de otros silencios. Solo, después de haber roto la ilusión de no estar solo, solo, ya no está solo para estar solo. Estoy separado de él por los ejércitos de fantasmas que quiero aniquilar. ¡Que pueda yo un día instalarme en esa ciudadela! Y sobre las murallas, ¡que sea destrozado hasta el hueso, para que el tumulto no llegue a la cámara real!
“¿Matare?”, pregunta Arjuna, el guerrero. “¿Pagaré el tributo a César?, pregunta otro. Mata, se le responde, si eres asesino. No tienes elección. Pero si tus manos se enrojecen con la sangre de los enemigos, no dejes que una sola gota salpique la cámara real, donde espera el vencedor inmóvil. Paga, se le responde, pero no dejes que César mire ni siquiera una vez el tesoro real.
Y yo, que en el mundo de Cesar no tengo otra arma que la palabra, y yo, que en el mundo de Cesar no tengo otra moneda que las palabras, ¿hablaré? Hablaré para llamarme a la guerra santa. Hablaré para denunciar a los traidores que he alimentado. Hablaré para que mis palabras avergüencen a mis acciones, hasta el día en que una paz acorazada de truenos reine en la cámara del eterno vencedor.
Y porqué he empleado la palabra guerra, y porqué esa palabra guerra hoy no es mas que un simple ruido que la gente instruida hace con sus bocas; porque ahora es una palabra seria y llena de sentido, se sabrá que hablo seriamente y que no son vanos ruidos que hago con mi boca.

Primavera 1940


René Daumal nació en Francia el año 1908 y murió de tuberculosis en 1944 el organismo no soportó semejante lucha...la lucha perpetuó la división entre René y sus fantasmas.

Nacimiento16 de marzo de 1908
Bandera de Francia Boulzicourt, Ardennes, Francia
Fallecimiento21 de mayo de 1944
(36 años)
París, Francia
Causa de muerteTuberculosis Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadFrancesa
Lengua maternaFrancés Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónEscritor, ensayista, traductor y poeta
Obras notablesEl monte análogo (1952)
FirmaSignature René Daumal.jpg

Aclaración: El monte análogo quedó inconcluso a su muerte, su compañera y amigos encontraron notas del autor donde narraba en forma suscinta una especie de epílogo para su novela, ello fue publicado unos años después de su muerte.

CONFESIÓN

Vea Narrador, me acerco a su mesa porque quisiera hablar con usted, si es que mi intromisión no le molesta...

Lo escucho, ¿de qué se trata?

Hemos compartido mesa en otras ocasiones, pero quería tener una charla en privado...

No se preocupe por eso, solo publico el blog en Facebook y Google +,   jajajajajaja y casi nadie lo lee. ;-)

Mire, quisiera discutir la soledad del aislamiento...después de muchos años de una carrera considerada exitosa en el mundo de los negocios donde la ambición y competencia son muy valorados, me encuentro en un desierto. El sistema ha decidido que mi esfuerzo no es suficiente y pide más y más. Estoy atrapado en ese laberinto.

¿y cuál es su pregunta, quiere una fórmula para salir de ese atolladero?

No, solo ver si conversando sin tapujos aparece algo de claridad.

No es mi intención ser cruel, pero tiene que admitir que mientras el sistema le ofrecía réditos convenientes para su ambición; muy buenos colegios privados para sus hijos, seguridad económica, y un alto nivel de confort, usted no ponía objeciones, ¿verdad?

Es verdad.

Y ahora que la situación comienza a cambiar y es posible que lo desplace alguien más joven y ambicioso, hace un balance....y cosecha soledad y aislamiento, ¿es así?

En parte es eso, pero...no lo sé expresar muy bien...en ese doloroso desierto siento como un llamado, como advirtiendo que otro tipo de vida es posible.

Es posible...el primer paso es el último...comprenda su desdicha, lo demás vendrá solo sin ninguna clase de esfuerzo.



NOMBRAR

Es cierto que el nombrar facilita la comunicación, es una obviedad, lo que no es tan obvio es que al rotular algo damos como sobrentendido que conocemos ese "algo" cuando en la mayoría de los casos se trata de una abstracción, una idea. La palabra "taza" no es la taza que tengo frente a mí...

¿A dónde quiere llegar Narrador?

Al hecho de que nos relacionamos entre imágenes, abstracciones.

¿Puede ampliar un poco más su punto de vista?

Claro, con los objetos no se suscitan mayores inconvenientes porque nos hemos puesto de acuerdo con que una taza es un recipiente cóncavo con asa o sin ella, pero en las relaciones humanas que son dinámicas, tenemos ideas fijas sobre la personas, tenemos una imagen o muchas que las representan....

...¿y según usted, cuál es el inconveniente?

Que tratamos con imágenes, nunca con la persona real que puede haber cambiado y nosotros seguimos sosteniendo una relación equivocada basada en la imagen formada que es pasado.

¿Por qué hacemos eso?

Oh, por muchas razones, por comodidad y el factor principal....para no ser perturbado...con la imagen conocida me siento seguro, sé cómo comportarme con ella, pero si acepto que puede haber cambiado no sirve el nombrar, juzgar comparar etc. A lo nuevo hay que prestarle una atención especial, una apertura de mente que la propia mente se niega a hacer, ella prefiere ir de lo conocido a lo conocido, quitando, agregando, pero siempre operando en ese limitado campo.

Sí, es un campo muy limitado y sobre todo falso, la verdadera relación no puede ser una construcción mental.

UNA VIDA

Hoy nos han preguntado por esos amigos, algunos de ellos ni siquiera conocidos personalmente,que han dejado una impronta, algo que no se desvanece con el paso del tiempo quizás por no pertenecer a él. Uno de ellos es Jiddu Krishnamurti, no abundaremos en detalles biográficos. Los dejaremos en compañía de un video que resalta algunos pasajes de una vida intensamente vivida. Nos gustaría mucho se hicieran un espacio de tranquilidad para verlo. Es muy posible que luego se instale en ustedes una reflexión profunda sobre temas que nos atañen directamente en estos tiempos de confusión generalizada.



"El desafío del cambio" - Biografía de Krishnamurti, (Documental Complet...

EL OLFATO

Una vez más el bar Kafka nos proporcionaba tema para narrar. Cerca del piano hay una pequeña biblioteca con libros , diarios y revistas. En la mesa que ocupamos por la mañana había una revista vieja y al abrirla en forma casual en cualquier hoja vemos un artículo muy interesante...

¿De qué trataba ese artículo Narrador?

Ah, era una nota escrita por el doctor Facundo Manes, un prestigioso neurocientífico y Rector de la Universidad Favaloro, el tema en cuestión era el sentido del olfato, me veo tentado a transcribirlo todo pero me limitaré a citar el comienzo, dice así: "El olfato es considerado como un "sentido oculto" porque, a diferencia de la vista, el tacto y el gusto, no solemos utilizarlo de manera consciente. Y es tan poderoso que sentir un aroma particular puede transportar nuestra mente a momentos del pasado"
Abunda en consideraciones técnicas sobre el funcionamiento del cerebro. Lo que llamó a la atención fue una comprobación práctica de sus dichos....

...¿y cómo fue eso?...

Al retirarnos del bar para efectuar unas compras pasamos por la puerta de una carpintería y el penetrante olor a aserrín nos transportó de inmediato al primer día de clase en la escuela primaria, era el mismo olor que emanaba de los lápices de madera y mina de carbón cuando eran visitados por infatigables sacapuntas. Y pudimos ver por asociación a la señorita Esther, nuestra primera maestra.
Todo eso se esfumó al instante siguiente, comprobamos el poder evocador de los olores.